No recuerdo haber jugado muchos beat-em-up mientras crecía.
Además de los clásicos de mi casa, los juegos de los Power Rangers, nunca me
atrajeron demasiado, a pesar de que mi hermano menor y yo terminamos un
beat-em-up japonés llamado Crisis Beat
una y otra vez, pero esa es otra historia. No fue hasta hace unos cuantos meses
cuando mi interés por este género comenzó a despertar y estuve probando algunos
títulos, entre los cuales estaba un gran juego llamado Streets of Rage.
Streets of Rage es
un sidescroller beat-em-up clásico del Sega Genesis lanzado al público en
Norteamérica, en Septiembre de 1991. Es el primero en la trilogía de la
franquicia y es uno de los juegos más clásicos de la consola, junto a otros
como Sonic the Hedgehog y Golden Axe.
La historia es muy simple: Una pacífica ciudad ha sido
tomada por una organización criminal, la cual ha corrompido a los políticos e
incluso a la policía. Ahora, la ciudad se ha vuelto algo parecido a esa ciudad
de Los Ángeles que salía al principio de la película de Sylvester Stallone: El Demoledor. La violencia y el caos son
el pan de cada día y nadie hace nada para detener a la organización y a su
misterioso líder: Mr. X. Aquí es cuando aparecen nuestros héroes: Adam Hunter,
un antiguo boxeador; Axel Stone, experto en artes marciales y Blaze Fielding,
maestra de judo. Estos tres ex policías deciden dejar el Cuerpo y tomar la
justicia por su propia mano, enfrentándose a Mr. X y a toda su organización.
El juego, como mencioné antes, es un sidescroller beat-em-up
en 2D, en el cual avanzas de nivel a nivel, enfrentándote a diversos enemigos.
Entre éstos, se encuentran los matones comunes, con atuendos punk,
artemarcialistas, dominatrices con látigos e incluso malabaristas de hachas y antorchas,
los cuales resaltan lo suficiente en pantalla, pues sus sprites están muy bien
hechos. El modo de juego es muy simple: avanzas, golpeas algunos enemigos y de
vez en cuando rompes cajas o cabinas telefónicas para encontrar armas y objetos
que permiten recuperar tu salud. Al final de cada nivel te encuentras con un
jefe, el cual tiene más salud que los enemigos comunes y puede hacerte la vida
difícil si no encuentras un patrón adecuado.
Como todos los juegos de su época, usa exclusivamente lo
necesario: el pad para moverte, un botón para golpear, otro para saltar y
finalmente un botón con el que usas tu ataque especial: una patrulla llega para
apoyarte y lanza un cohete a tu ubicación, con el cual acaba con todos los
enemigos al instante, o hace un grave daño a los jefes. Al ser un beat-em-up,
no es un juego muy largo; en realidad, sólo tiene 8 niveles, en los cuales la
dificultad aumenta progresivamente y de una manera que permite al jugador
acostumbrarse con relativa facilidad a lo que ocurre en pantalla.
Algo muy importante de este juego es sin duda su
soundtrack, compuesto por Yuzo Koshiro. A pesar de las limitantes del chip de audio
en un Sega Genesis comparado con su eterno rival, el Super Nintendo, la música
del juego es más que excelente. Cada tema tiene una vibra techno, muy
característica de la época, que hace resaltar la acción en pantalla, en
especial durante las fases de jefe. Otro detalle es que los fondos de cada
nivel resaltan bastante: desde las sucias calles, pasando por fábricas, puentes
e incluso la vista de toda la ciudad; los fondos se mantienen constantes en su
calidad y le agregan profundidad a la acción.
A pesar de todo esto, el juego tiene ciertos detalles en los
que quisiera detenerme. Mencioné antes que la dificultad del juego progresa de
una manera fluida a través de los niveles; en este aspecto, me refiero
únicamente a los enemigos normales, porque más adelante, los jefes reaparecen
como enemigos comunes y pueden ser algo complicados de derrotar. En el aspecto
de los jefes, algo que no me agradó es que los últimos son bastante difíciles,
al grado que la única manera que encontré de hacerles daño era usando mi ataque
especial, intentar dañarlos, morir y repetir el mismo ciclo. Además, la
cantidad de enemigos es limitada, por lo que más adelante aparecen los mismos
sprites, sólo que con un cambio en su color, lo cual les añade más daño y
resistencia; así que no se sorprendan si están golpeando al mismo matón con una
chamarra de color diferente por enésima vez.
El final del juego es bastante sencillo: tras un largo, muy
largo pasillo donde te enfrentas a prácticamente todos los enemigos que has
derrotado previamente, llegas con Mr. X, quien te ofrece ser su mano derecha.
Independientemente de si aceptas o no, tendrás una batalla con él, y para ser
honestos, es bastante sencillo. El jefe anterior a él (dos “secretarias”) es
más complicado que Mr. X, quien usa una ametralladora para mantener distancia.
Con el mágico truco de saltar y patearlo en la cara, Mr. X es derrotado y la
paz vuelve a la ciudad. O te vuelves el nuevo regente de la misma; eso es
interesante en un beat-em-up: no recuerdo muchos juegos de su género y de su
época que te permitieran elegir de más de un final.
Para terminar, quisiera hablar brevemente del port para
Nintendo 3DS, conocido como 3D Streets of
Rage. El juego es básicamente lo mismo que el original de Sega Genesis.
Agrega las funciones de guardar y cargar tu progreso, así como la capacidad de
ver el juego en 3D; aunque no lo usé mucho, el juego resalta de forma agradable
de este modo, aunque es cansado a la vista. Un detalle más que agrega el juego
es un modo especial llamado “Puños de la Muerte”. Al activarlo, tu personaje
acaba con cualquier enemigo de un solo golpe; lo recomiendo por si quieren
terminar el juego en unos 20 minutos, aproximadamente.
Streets of Rage es
un verdadero producto de su tiempo. La música techno, la ropa holgada de los
protagonistas y la premisa tan vaga de su historia, así como la sencillez de su
modo de juego, hacen que sea en verdad memorable. Si buscan un beat-em-up
sencillo, el cual podrán pasar en cuando mucho un par de horas, recomiendo
mucho este juego. Sin mencionar, existen dos secuelas, las cuales mejoran mucho
algunos aspectos del original. Si no han jugado algún juego de este género, Streets of Rage es un gran lugar para
comenzar; si consiguen la versión de Genesis o la Sonic's Ultimate Genesis Collection para Xbox 360 y PlayStation 3,
recomiendo mucho que jueguen con un amigo, pues también es cooperativo y se
divertirán bastante, sintiéndose de vuelta en aquella “radical” época que
fueron los años 90’s.




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