Los años 90 fueron una época de experimentación en la
televisión mexicana. Dragon Ball, Saint
Seiya (mejor conocido como Los
Caballeros del Zodíaco) y Sailor Moon
dominaban las tardes y las mentes de los niños de esa época. Japón dominaba el
mercado del entretenimiento para niños y una de las formas en las que lo logró,
fue trayendo a Occidente la idea de cinco adolescentes con energía, disfrazados
con leotardos y venciendo a monstruos con ayuda de sus súper poderes. Me
refiero, obviamente, a los Mighty Morphin
Power Rangers.
Podría resumir mis gustos infantiles en dos: Dragon Ball y
los Power Rangers. La acción, los monstruos gigantes, los trajes… cualquier
niño de esa época era fan de Jason, Kimberly, Zack, Billy y Trini y, vamos,
todos quisimos ser el ranger rojo (niños) o el ranger rosa (niñas). Podría
seguir platicando sobre mis experiencias con la franquicia en general, pero en
su lugar, hablaré de algo mucho mejor: su videojuego.
Mighty Morphin Power
Rangers es un beat-em-up creado por Bandai y publicado en 1994 para
variedad de consolas, como el Super Nintendo, Game Boy, Sega Genesis y Game
Gear, basado en la popular serie japonesa. La historia sigue lo que sería una
semana de capítulos de la serie: La villana en turno, Rita Repulsa, manda un
monstruo a la ciudad de Angel Grove para provocar caos y destruir a los Power
Rangers; siendo éstos los héroes y protectores de la ciudad, tratan de acabar
con el monstruo no sin antes enfrentarse a los “Patrulleros”, la carne de cañón
y los enemigos comunes del juego.
El juego se compone de cinco niveles, en los cuales el
personaje debe avanzar derrotando a los Partulleros, primero como un
adolescente normal y después ya convertido en un Power Ranger, en el cual el
poder de ataque aumenta. La variedad de enemigos se compone en su mayoría de
los ya mencionados Patrulleros con distintos colores, los cuales varían en la
cantidad de golpes que pueden aguantar. Como todo beat-em-up, el jugador avanza
de un punto A a un punto B, en el cual hay segmentos donde debes vencer a todos
los enemigos para continuar avanzando. No es muy común, pero de vez en cuando
puedes encontrar objetos para lanzar a los enemigos, aunque los golpes normales
siguen siendo efectivos.
Al igual que en otros juegos de su género, como Streets of Rage o Final Fight, puedes encontrar botiquines para curarte y baterías
para usar una “bomba”, un ataque especial que destruye a todos los enemigos
comunes en la pantalla y que hace un gran daño a los jefes. Estos jefes son
bastante sencillos y son fáciles de encerrar en un patrón que te permita
derrotarlos con facilidad. También, muy de vez en cuando, algunos niveles
tienen algo de platforming para diversificar el típico avance en línea recta,
así como algunos pozos sin fondo y objetos que caen y hacen daño en los niveles
posteriores. Los dos últimos niveles del juego son usando al conocido Megazord
en batallas contra monstruos gigantes. Desafortunadamente, el juego sólo es de
un jugador, pero estas escenas finales pueden accederse para dos jugadores con
un código especial que se muestra al final de los créditos cuando terminas el
juego.
A pesar de ser un beat-em-up muy fácil, este juego tiene su
encanto, sobre todo si eres fan de la franquicia. La música es muy buena y
memorable, sin mencionar que cumple su propósito de mantener un ritmo a la
acción que corresponde con el fondo del nivel. Los controles son bastante
buenos, pues puedes mover a tu personaje sin dificultad y no hay lag entre el
presionar el botón y la acción en pantalla, además de que poder luchar con el
Megazord al final es bastante satisfactorio. Sin embargo, el juego puede ser
muy fácil para un jugador veterano de este género y quizás hasta poco
interesante por la poca diversidad de enemigos, pues, salvo los Patrulleros y
los jefes, tus otros enemigos serán pequeños robots y objetos que hacen daño al
contacto. También el juego es muy generoso con la dificultad; no existe un Modo
Difícil para el juego, por lo que le quita el valor de volverlo a jugar y
explorar otras áreas.
Persiste la idea de que los juegos provenientes de licencias
son malos y, por desgracia, muchos juegos de la franquicia de los Power Rangers
van de un rango de mediocres a malos, pero este juego, dejando a un lado la
nostalgia, es algo que merece ser checado por cualquier fan o entusiasta de
esta franquicia; con un gameplay simple pero sólido y música memorable, Mighty Morphin Power Rangers es un buen
modo de iniciarse en el género de los beat-em-up o simplemente para pasar un
buen rato en compañía de sus recuerdos de la infancia.
It’s Morphing Time!








