martes, 6 de marzo de 2018

Reseña - Legacy of Kain - Soul Reaver


Hay cosas que nos marcan de por vida. Que nos definen como individuos: desde un evento trágico hasta un buen recuerdo; una buena novela en el momento adecuado, esa música que tus padres te hicieron escuchar cuando eras pequeño y que ahora te encanta en secreto: una comida, una bebida, cualquier cosa puede marcar la vida de un individuo.  En ese aspecto, un videojuego puede marcarte de la misma manera: ya sea por su historia, por sus personajes, su música o porque simplemente de pequeño nunca pudiste avanzar y el juego se te hacía demasiado complicado. Pues bien, yo tengo un muy buen recuerdo de un juego en particular. Uno que definió no sólo mi gusto por los videojuegos, sino también mi interés en las obras con una narrativa y folclor tales que inspiraron mi atención e interés por mucho tiempo.

En este caso, hablo de algo que podría considerarse una “joya olvidada” de los videojuegos, una franquicia que ha visto mejores tiempos. Me refiero a uno de los mejores videojuegos que salieron durante la época del PlayStation: Legacy of Kain – Soul Reaver.



Mis recuerdos de éste juego en particular vienen de un momento en el tiempo que muchas personas podrían considerar casi “antiguo”. Mi primer recuerdo de éste juego creado por Crystal Dynamics en 1999 proviene de una cinta de VHS que un tío aficionado a los videojuegos me regaló; en ella, venía grabado su playthrough del juego hasta más o menos la mitad del mismo. En aquél entonces, mi inglés no era tan bueno y no podía entender mucho de lo que hablaban los personajes, pero de igual manera, recuerdo haber pasado horas sentado frente a mi televisor, mirando una y otra vez el viaje de venganza de Raziel a través de la tierra de Nosgoth, en busca de Kain, el antagonista (y también antihéroe) de la franquicia. Miré aquella cinta hasta casi aprenderme los acertijos del juego: simples, en apariencia, pero que demostraban un gran diseño de nivel en la mayoría de los casos, con excepción de, quizás, el más grande problema del juego visto desde esta época: los momentos en los que el juego te pedía saltar a través de plataformas demasiado pequeñas, pidiéndole al jugador una precisión que ni los controles ni la rudimentaria cámara podían ofrecer.



La historia del juego es la siguiente: Nuestro protagonista es Raziel, el Segundo al Mando en el Imperio Vampírico de Kain, un hombre que terminó convertido en Nosferatu durante los eventos del primer juego, Blood Omen – Legacy of Kain (¿comienzan a notar el patrón en los nombres de los juegos?). Ha pasado un milenio desde aquél juego y ahora los lugartenientes de Kain mandan sobre la región de Nosgoth, un mundo frío y solitario, lleno de corredores largos y apenas iluminados, donde cualquier cosa puede estar esperándote. Sin embargo, Raziel tiene la fortuna (o desgracia) de sobrepasar a su maestro, adquiriendo un par de alas de murciélago. Kain, sintiéndose amenazado por esto, no solamente le arranca las alas a Raziel de manera brutal e inmisericorde, sino que lo condena a ser lanzado al Abismo: un remolino gigantesco de agua donde pasaría el resto de la Eternidad en un sufrimiento y agonía sin fin, pues, en este universo, los vampiros son débiles al agua, provocándoles un efecto cáustico y corrosivo. Sin embargo, una Fuerza desconocida levanta a Raziel de su sufrimiento eterno y le otorga una oportunidad: vengarse de Kain y de sus hermanos traidores, convirtiéndose en el Soul Reaver (o Cegador de Almas, en español).

Toda esta exposición viene de los primeros minutos del juego, en uno de los intros más impresionantes de su época, en la que los detalles están cuidados al máximo. Recuerdo haber visto ese intro una y otra vez durante mi infancia, mirando a Raziel levantarse de entre los muertos, admirando el empobrecido y raquítico estado en el que se encuentra, cubriéndose su rostro sin quijada con la capa con el símbolo de su clan. Desde ese momento, caí rendido ante cuan grande era este juego. Recomiendo ampliamente que miren este intro en Youtube cuando tengan la oportunidad; sin duda es una de las mejores escenas que se hayan hecho para la época tardía del PlayStation, junto con los bellísimos visuales de Final Fantasy IX.



El juego, puestos a desmenuzarlo, es un juego de aventuras que sigue el ritmo de otro clásico, The Legend of Zelda: avanzas de tramo en tramo del juego, superas los obstáculos del nivel (o templo), te enfrentas con un jefe y al obtener una habilidad nueva, progresas hacia otros niveles que antes no podías explorar, así como regresar a niveles anteriores en busca de secretos gracias a tus nuevas habilidades. Sin embargo, el elemento clave en el juego es la mecánica de ambos planos. Al ser una criatura del Inframundo, Raziel tiene la habilidad de moverse entre ambos planos, el Plano Espiritual y el Plano Físico, los cuales son usados para resolver acertijos o alterar el nivel para continuar con tu progreso; sin embargo, no es posible mover ningún objeto dentro del Plano Espiritual, por lo cual quizás esta mecánica pueda volverse aburrida para muchos. En lo personal nunca me molestó, pues el cambio visual es bastante grande: el Plano Espiritual mantiene un color acuoso, lleno de verdes y azules, para contrastar con el Plano Físico, en cual imperan los colores como el gris y el café, aunado a ciertas tonalidades de negro. Este contraste realza otro elemento de la historia: han pasado siglos desde la “muerte” de Raziel y ahora Nosgoth se ha convertido en un yermo desolado, en el que los vampiros de los clanes rondan por pasillos de edificios en ruinas buscando alimento. La Humanidad casi ha desaparecido en su totalidad, y los seres humanos restantes viven en una Fortaleza a salvo de todo peligro, mientras que lentamente el mundo regido por Kain se ve sumido en cataclismos y en un decaimiento que continua inexorablemente hasta su fin.



En muchas listas en Internet, he encontrado a Soul Reaver como uno de los juegos más difíciles en su momento, y debo mostrarme en desacuerdo, pues el juego es bastante intuitivo: casi siempre te muestra con la cámara un objetivo principal o al menos una serie de pequeños objetivos a seguir para continuar avanzando. Ningún acertijo es imposible de descifrar si se le presta la debida atención y el juego es relativamente corto, de por lo menos 6 a 8 horas, dependiendo de si el jugador regresa a conseguir los secretos que mencioné, tales como mejoras de vida, magias que en realidad son situacionales y la mejora al arma definitiva del juego, la llamada Soul Reaver. Otra mecánica muy interesante del juego es la manera en la que maneja la restauración de salud, pues, como sabemos, Raziel era un vampiro en su otra vida. Sin embargo, ahora su necesidad se sangre se ha convertido en un ansia por devorar almas: cada enemigo que sea derrotado soltará su alma, la cual puede ser ingerida para recuperar algo de salud. Al ser los oponentes vampiros, el juego se ve repleto de cuartos en los que existen formas de derrotarlos, ya sea con las armas de mano, como picas que se utilizan para empalar a los enemigos, así como fuego, agua y luz solar. Nunca hay un momento en el que el juego te deje sin una manera de eliminar a las amenazas y, de ser necesario, el jugador puede volver en cualquier momento al Plano Espiritual con un botón, lo cual le permite regenerar salud o encontrar almas más fácilmente.


El sistema de combate es bastante básico, pero es realmente efectivo: Raziel puede pelear con sus garras, pero no puede acabar con los enemigos a menos que tenga un arma o algún otro elemento como fuego, luz o agua. El sistema de combate tanto a mano limpia como con armas es un simple combo de tres golpes (que se reduce a dos si se pelea usando la Soul Reaver), el cual casi siempre deja vulnerable al jugador luego del tercer golpe, por lo que la mayoría del tiempo pasarás el juego con la barra de vida lejos de estar completa, ya que los enemigos golpean rápido y reducen bastante vida, especialmente los enemigos del final del juego. Sin embargo, el hecho de que puedas recuperar salud literalmente en cualquier punto del juego hace un buen balance al respecto, sin mencionar que obtener un Game Over en el juego es casi imposible a menos que realmente seas muy malo con el combate. Al “morir” en el Plano Físico, eres devuelto al Plano Espiritual, en el cual puedes recuperar salud con suma facilidad. Sin embargo, morir en dicho Plano hace que termine la partida, por lo que recomiendo guardar el juego paulatinamente, lo cual también puede hacerse en cualquier punto del juego.

Otro elemento muy digno de mención son los jefes: cada jefe en el juego tiene una estrategia diferente y muy creativa, especialmente considerando que cada uno de ellos es una versión corrupta y monstruosa de los hermanos de Raziel, cada uno con habilidades diferentes y, al igual que su hermano, un habla impecable. No es broma: todos los personajes del juego tienen un nivel de inglés envidiable que se da a notar durante las escenas en las que interactúan. Un habla fluida y demasiado bonita en su ejecución. Es algo quizás un poco raro, pero disfruto mucho de los monólogos de Raziel o cuando decide explicar al jugador el contexto del lugar al que está visitando, así como sus interacciones con el Dios Antiguo que funciona como guía en el juego o con sus hermanos, incluso los momentos de charla con Kain, sin mencionar el excelente trabajo de doblaje de los actores en inglés (he tenido la posibilidad de jugar este juego alguna vez en Castellano y, aunque el doblaje no es malo, suena mucho mejor en el idioma original). 






Legacy of Kain – Soul Reaver es un juego que aún hoy, en 2018, merece ser explorado al menos una vez. Para esta época quizás se sienta muy arcaico en sus controles y especialmente la cámara, pero después de acostumbrarse a estos pequeños detalles, te encuentras con un juego exquisito, tremendamente ambicioso para su época, pues no solamente hay contenido que tuvo que ser removido por constricciones de espacio, sino que el juego es apenas la primera parte de la historia, una que no continuaría hasta la llegada del PlayStation 2, con Legacy of Kain – Soul Reaver 2. Las historias de los personajes y del mundo de Nosgoth en general son muy interesantes, la ambientación es excelente (desde unas catacumbas hasta una abadía inundada, pasando por una ciudadela entre las nieves) y la historia te atrapa desde el momento en el que vemos a Kain en su trono, rodeado de los líderes de sus clanes vampíricos. Si son fans del primer PlayStation o de los juegos de aventuras al estilo de Zelda, no se arrepentirán de darle una oportunidad al juego y, al igual que muchos de sus fans, esperar el momento en el que Raziel y Kain vuelvan de sus descansos para continuar su eterno combate.



No hay comentarios:

Publicar un comentario