lunes, 9 de octubre de 2017

Reseña - Fatal Frame 3: The Tormented

Fatal Frame, desde sus inicios,  ha sido una franquicia que no ha sido muy aceptada en Occidente, comparándola con otras franquicias del género, como Resident Evil o Silent Hill. Quizás se deba a que su temática y terror son demasiado “japoneses” o que el mercado para este tipo de títulos había llegado a su punto más alto con entregas como Silent Hill 3 y Resident Evil 4, pero eso no detuvo a los desarrolladores para crear (hasta el momento) 5 títulos que han recibido una aceptación decente de parte de los fans del terror.





Fatal Frame 3 – The Tormented  es el último título de la trilogía original que comenzó durante la sexta generación de consolas, pasando por el PlayStation 2 y la Xbox clásica. En este caso, el último título salió de manera exclusiva para la consola de Sony y cierra de forma definitiva un arco que persiste durante los tres primeros títulos.  De los cinco títulos, se considera el segundo (Fatal Frame 2 – Crimson Butterfly) como el título definitivo de esta curiosa mezcla de survival horror con elementos de un FPS (o First Person Shooter), así que revisemos cómo se mantiene este título con los anteriores en la saga. Como nota adicional, debo decir que no he jugado el original Fatal Frame, aunque sé algunos detalles sobre el mismo, y esta reseña se centrará en comparar el título anterior a éste. Pues bien, comencemos.



La historia del juego comienza de manera muy sencilla. Nuestra protagonista, Rei Kurosawa, es la superviviente de un choque automovilístico que tomó la vida de su pareja, Yuu. Tiempo después, vemos a la joven en su casa, acompañada de su asistente, una chica llamada Miku, la cual perdió a su hermano durante los eventos del primer juego. Algo interesante de notar es la manera en la que te presentan a la joven fotógrafa: el diálogo al revisar sus objetos personales denota lo triste, sola y deprimida que se siente tras haber perdido a su novio, aún con el constante apoyo de su asistente y ahora compañera de hogar, Miku. La casa donde viven es un sitio de tonos grises, en donde puede verse que algo se ha perdido y eso le da muy buena caracterización a ambos personajes, pues también Miku lamenta la pérdida de su hermano, algo que vamos viendo durante el transcurso del juego.




El punto central del juego ocurre en un mundo onírico conocido como “La Mansión del Sueño”: una mansión japonesa abandonada en donde los fantasmas recorren los pasillos, lamentando sus pérdidas o atacando a los vivos. Nuestro único método de defensa consiste en la “Camera Obscura”, una cámara alterada para poder ver a los espíritus y defenderse de sus ataques. La perspectiva al usarla es la de un FPS, en la que debes tomar fotos para debilitar o vencer a tus enemigos. El uso de una cámara fotográfica como método de ataque y defensa es la mayor característica de estos juegos, en el que tomar fotos a los enemigos te proporciona puntos, los cuales puedes usar para mejorar ciertas habilidades de la cámara, como el alcance o el daño que provoca cada foto. También, desperdigados por la mansión, se encuentran ciertos lentes que dan habilidades extra a la cámara, como alentar a los enemigos, hacer que la siguiente foto haga daño doble o atontar a los enemigos con destellos de luz. Una Camera Obscura con suficientes mejoras es un arma increíble y muy versátil para acabar con los fantasmas, pues dependiendo de tu estilo puedes acabar con los enemigos hasta en dos golpes, lo cual es muy útil, especialmente en esos momentos en los que más de un enemigo te embosca y debes vencerlos para avanzar.







 La mansión consiste en cuartos tanto pequeños como grandes que se van conectando entre sí conforme avanza la historia, pues algunos cuartos no pueden accederse hasta que ciertos eventos en el juego ocurran, así como encontrar llaves y objetos para abrir las puertas. Sin embargo, la mansión se llega a sentir pequeña, pues en poco tiempo, comienzas a regresar una y otra vez a los mismos cuartos. Aquí es donde comienzan las diferencias con su predecesor: aunque Fatal Frame 2 también recurre al volver a lugares anteriores, la diferencia radica en que en el segundo juego, tienes una aldea entera para explorar, en la que puedes acceder a casas grandes y pequeñas. Admitiré que, en cuanto comencé a ver la disposición de ciertos cuartos, comenzaron a hacérseme familiares, hasta que revisé el mapa y vi donde me encontraba: en la Aldea Perdida del segundo juego. Poco después, me encontraba explorando la Mansión Himuro del primer juego.

Si hubiera una forma de resumir la historia de la tercera entrega de la franquicia, sería diciendo que el tercer título es un “Greatest Hits” de las entregas anteriores. Los fans no dejaron pasar el fanservice que el juego da al mostrar los lugares de los juegos anteriores sin una verdadera razón en particular: simplemente están ahí, como parte de la Mansión del Sueño.





La idea de un lugar onírico donde cosas horribles ocurren y las personas que van allá mueren, es una idea interesante, pues conforme avanza el juego, se va acortando la línea entre el sueño y la realidad… y sería una idea más interesante, de no ser porque Silent Hill 4 ya lo había hecho 4 años antes. La idea es demasiado similar para que sea una coincidencia: un personaje que no puede abandonar su hogar entra a un mundo onírico en el que la muerte es tan real allá como aquí y en el que va desentrañando el misterio mientras se mueve en ambos planos. Uno de los mayores problemas del juego radica precisamente en eso: el juego, a veces, carece de identidad propia. A comparación de la historia de las gemelas y la Aldea Perdida del segundo juego, la historia de la Sacerdotisa Tatuada, aunque deprimente cuando conoces los detalles, no tiene ese elemento de desesperación del segundo, en el que las hermanas se encuentran atrapadas contra su voluntad en una aldea olvidada y diabólica.



Otro elemento digno de mención es que, en este juego, utilizas a tres personajes, cada uno con su propia cámara para mejorar. Cada uno de ellos tiene una habilidad diferente que influye en su estilo (por ejemplo, mientras que Rei tiene habilidades que tienden a un estilo más regular, Miku tiene el equivalente a una escopeta en su cámara, con alcance corto, pero daño increíble). El problema radica en que, aunque cada uno de los tres personajes aporta algo diferente a la historia en general, el hecho de “perder” las habilidades que has estado acumulando durante la mayor parte del juego hace que la dificultad suba y baje a momentos, especialmente con el tercer personaje utilizable: Kei Amakura. Dejando de lado que su parte en la historia comienza sin tener una cámara, está programado para que los fantasmas más fuertes se le aparezcan cuando no tiene un método seguro de defensa, fuera de esconderse en ciertos lugares y esperar a que el peligro se vaya.




Si se preguntan si el juego da miedo…bueno, sí, sí da miedo. Aunque hay momentos que me hicieron saltar de la sorpresa (como cierto fantasma debajo de la casa), hay otros momentos que son construidos más acorde al estilo japonés del terror, en el que no existe el famoso “stinger” del jumpscare, sino que dejan en silencio el momento para que atrape mejor el interés del jugador y lo deje en un estado de paranoia y sorpresa. No mentiré: hubo momentos en los que de verdad me asusté ante lo que estaba ocurriendo en pantalla. Pero, como todo juego de terror, el miedo se va diluyendo conforme más vas jugando, y aquí radica el que posiblemente sea el problema más grande de Fatal Frame 3: es demasiado largo. Conforme avanzas en el juego, además de que el miedo disminuye, el juego comienza a pedirte que consigas cierta cantidad de objetos para luego conseguir otra cierta cantidad de objetos, cada uno en partes diferentes de la casa. Esto es “paja” en el más puro sentido de la palabra, pues alarga la experiencia cuando realmente no lo necesita. Si bien hay juegos de terror que mantienen la experiencia a pesar de lo largos que pueden ser, como Silent Hill 3, Fatal Frame 3 falla en este aspecto, pues el juego comienza a volverse tedioso, sin mencionar que las peleas con los fantasmas se vuelven más aburridas, debido a que en ciertos momentos, el juego de obliga a enfrentarte con los mismos fantasmas hasta tres veces sin que haya mucha diferencia en las batallas, salvo que los fantasmas se vuelven más difícil de encontrar y hace que la batalla sea aún más lenta.


La ambientación del juego, debo decir, es excelente. Al igual que en el anterior, cada habitación o espacio abierto es espeluznante y los ruidos a la distancia (a veces hasta la voz de una niña cantando una lúgubre tonada) hacen que el juego sea perfecto para jugar con las luces apagadas y el volumen alto, permitiendo una gran inmersión, aunado a los espacios cerrados de la mansión, en los que nunca sabes qué te estará esperando del otro lado del pasillo. En este aspecto, el ambiente claustrofóbico ayuda mucho a la historia, en la que durante un buen tramo del mismo, te persigue un fantasma invencible; esto contrasta con la cantidad de espacios abiertos del segundo juego, en el que la ambientación de un pueblo abandonado hace que entrar a una casa sea tanto más tranquilo como aterrador.


Fatal Frame 3 – The Tormented es un buen juego. Cierra la trilogía de PS2 de una buena manera, atando todos los cabos sueltos de los dos juegos y dando una buena cantidad de fanservice a los adeptos a la franquicia, pero a costa de tener un juego que a ratos se siente inconexo, pues no sabe si quiere tener la estructura del primero y al mismo tiempo unir la historia del segundo juego, mezclándola con una historia (y jefe) algo débil, en mi opinión. El segundo juego hace un mejor trabajo en crear una historia en la que te interesas por los personajes y el predicamento por el que están pasando, mientras que aquí, el aspecto típico del terror japonés (la “fase de investigación de la leyenda urbana”) toma prioridad sobre el terror. De ser posible, recomiendo jugarlo si es que son fans de las primeras entregas, pero para una mejor experiencia del terror japonés convertido en videojuego, recomiendo mucho más Crimson Butterfly, pues pienso que hace un mejor trabajo en todos los aspectos. Realmente no sabemos si la franquicia continuará luego de las pocas ventas de la quinta entrega en Wii U, pero Fatal Frame es una de esas franquicias que se dan una vez en la vida: un conjunto de elementos que no deberían funcionar, pero están tan bien arreglados que logran lo imposible y crean una experiencia de terror como ninguna otra.




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